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Si está tratando de respirar y mantener la calma en situaciones más estresantes y, en general, permanece más fresco bajo presión, entonces a menudo se acercará a la idea del estrés como algo “malo” que necesita “arreglar” o abordar.
En realidad, sin embargo, esta es la forma incorrecta de pensar sobre el estrés e incluso es responsable de algunos de los problemas asociados con él. La percepción es que el estrés nos hace menos seguros, menos capaces de tomar decisiones y, en general, más débiles.
Pero la realidad no podría estar más lejos de eso. De hecho, el estrés en realidad nos hace mucho más fuertes y también mejora nuestro rendimiento de varias otras formas.

Cómo el estrés te hace más fuerte

Cuando está estresado, hace que su cuerpo libere neurotransmisores y hormonas que incluyen adrenalina, dopamina, norepinefrina y serotonina. Juntos, estos contribuyen al alivio del dolor, aumento de la frecuencia cardíaca, dilatación de los vasos sanguíneos, aumento de la viscosidad de la sangre y tensión en los músculos. La sangre y el oxígeno se dirigen lejos del sistema digestivo y el sistema inmunológico y, en cambio, se dirigen a los músculos y el cerebro. Esto lo hace más rápido y más fuerte y, por lo tanto, más capaz de escapar del peligro o enfrentarlo de frente.
Además, mejora su concentración y su estado de alerta y mejora su capacidad para actuar con rapidez y responder a las amenazas. Si estás en una pelea o en una competencia atlética, el estrés puede ayudarte a rendir mejor y lograr más.

Cómo nos motiva el estrés

Al mismo tiempo, el estrés tiene el efecto positivo de motivarnos. Un ejemplo de esto podría ser cuando estamos estudiando, momento en el que a menudo es el estrés lo que nos hace revisar más o verificar nuestro trabajo. Lo mismo ocurre con las entrevistas y cualquier otro escenario en el que el resultado dependa de que trabajemos. Este tipo de estrés motivador positivo se llama “eustress” y las personas tienden a tener más éxito si lo experimentan en un buen grado.
Entonces, la clave no es erradicar completamente el estrés, sino controlarlo. Al ser capaz de dictar cuándo se estresa y cuánto estrés experimenta, puede mejorar su capacidad para quedarse y, al mismo tiempo, aprovechar la mayor fuerza, velocidad e inteligencia que proviene de una respuesta al estrés.
La próxima vez que te encuentres sintiendo estrés, no intentes combatirlo (lo que, irónicamente, solo te estresará más), ¡apóyate y canalízalo!

 

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